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FreudEl conflicto central es entre pulsión, realidad y norma. El yo debe mediar sin quedar dominado. Dentro de vos hay fuerzas que pelean: el impulso que quiere todo ya (Ello), la voz que dice "eso está mal" (Superyó), y el que intenta equilibrar (Yo). La persona madura no elimina sus impulsos: aprende a regularlos.
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LacanEl sujeto está estructurado por el lenguaje; la ley simbólica ordena el deseo. El deseo nunca se satisface del todo porque lo que buscamos no es el objeto en sí, sino algo que ese objeto promete y nunca termina de dar. La música del flautista actúa en Lo Real: no se razona, simplemente arrastra.
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JungLa persona se comprende como unidad profunda donde cuentan los símbolos, la cultura y la sombra. El flautista es un arquetipo que vive en todos: el seductor, el que promete otro mundo. Reconocer esa figura en uno mismo — la propia sombra — es el primer paso para no quedar atrapado en ella.
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AristótelesLa formación moral del carácter mediante el hábito y la prudencia es el camino a la libertad real. La libertad no es hacer lo que querés en el momento. Es haber entrenado tu carácter para saber qué querés de verdad. Ulises no niega el canto: se prepara para escucharlo sin destruirse.
Para Freud, eso tiene una explicación: no somos dueños completos de nuestra mente. Hay una parte que no vemos — el inconsciente — que igual nos mueve.
- Consciente → lo que sabés que pensás ahora mismo.
- Preconsciente → lo que no estás pensando pero podés recordar fácil.
- Inconsciente → lo que está guardado sin que lo sepas… y aun así te influye.
- Ello → quiere todo, ya, sin pensar en las consecuencias. Es puro impulso.
- Yo → intenta equilibrar lo que el Ello quiere con lo que la realidad permite.
- Superyó → es la voz interna que dice "eso está mal" — la conciencia moral.
Para Lacan, el deseo nunca se satisface del todo. No porque seamos raros, sino porque así funciona la mente humana. Lo que realmente buscamos no es el objeto en sí (el novio/a, el like, la zapatilla), sino algo que ese objeto promete y nunca termina de dar.
- Lo Imaginario → lo que veo y creo que soy. Mi imagen en el espejo, en las fotos, en la mirada de los otros.
- Lo Simbólico → las reglas, el lenguaje, lo que me dijeron que "se debe". El nombre que me pusieron antes de nacer.
- Lo Real → lo que no tiene palabras. El dolor que no se puede explicar. Lo que pasa en el cuerpo cuando algo te desborda.
- Neurosis → acepta la ley pero sufre.
- Psicosis → falta la regla inscrita.
- Perversión → conoce la ley pero la reniega.
Jung dice que la persona es mucho más grande que lo que muestra. Hay una parte a la luz y otra en la sombra — lo que sentimos pero callamos, lo que nos cuesta aceptar de nosotros mismos.
- Yo consciente → lo que sé que soy, lo que muestro.
- Sombra → lo que rechazo de mí pero igual está. El enojo, la envidia, el miedo.
- Inconsciente colectivo → algo que compartimos todos: los mitos, los símbolos, los sueños que se parecen aunque vengamos de culturas distintas.
- Arquetipos → figuras que aparecen en todos los cuentos y en todos los sueños: el héroe, el villano, el viejo sabio, la madre, el niño perdido.
- El proceso de llegar a ser uno mismo integrando consciente e inconsciente, sin confundir el llamado de las profundidades con una verdad absoluta.
Para Aristóteles, la persona se forma por medio de sus actos: nadie nace virtuoso, la virtud se adquiere practicándola. La libertad no es hacer lo que querés en el momento: es haber entrenado tu carácter para saber qué querés de verdad.
- Prudencia (phrónesis) → la capacidad de deliberar bien sobre lo que conviene.
- Virtud como término medio → entre dos extremos: ni cobardía ni temeridad, ni impulsividad ni insensibilidad.
- Hábito → la virtud se construye repitiendo actos buenos hasta que se vuelven parte del carácter.
- Dirección interior → la libertad real no es ausencia de límites, sino dominio de uno mismo.
FILOSÓFICO
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